viernes, 30 de enero de 2015

0 Esperando a Nuno...

Es muy triste que en el periodismo deportivo de hoy no ser un forofo suponga ser el enemigo, sin medias tintas. Cuando uno acude a tertulias en medios de comunicación para dar su opinión, se dedica a eso, simplemente. Lejos de tener mayor interés que expresar lo que pienso o creo, cuando hablo del actual arquitecto de juego del Valencia, Nuno Espirito Santo, no tengo ninguna duda: espero más de él. El equipo está cuajando una buena temporada en Liga -manchada por una incomprensible eliminación copera de la que el preparador es el principal culpable-; los jugadores dan el máximo como locales en la competición doméstica contra los grandes y rivales directos, pero la imagen del equipo fuera de Mestalla ante oponentes de menor rango deja que desear y ese bajón es responsabilidad de Nuno. Es tarea fácil para los que juegan motivarse en su estadio con una afición que se entrega al máximo, cuando son el centro de las miradas en todo el planeta, pero ¿y en los demás duelos? Se puede jugar mejor o peor, pero las ganas, la rabia, el hambre... son innegociables.

El entrenador de fútbol moderno es mucho más que un experto titulado capaz de leer los partidos, tomar las decisiones adecuadas durante los mismos, preparar la estrategia y analizar al rival. Un buen técnico -el que quiere aspirar a ser top- debe cumplir una serie de requisitos y Nuno carece de uno fundamental -por lo demostrado hasta la fecha-. El santotomense tiene el respeto de la plantilla por llegar de la mano del dueño del club, no por su trayectoria o su metodología de trabajo. Da la sensación de que con él es más fácil romper el tópico de "sale más barato echar a uno que a 20" y los jugadores lo saben -los que no lo sabían eran las casas de apuestas a principio de temporada-. Sin embargo, no ha logrado conectar con los futbolistas hasta el punto en que den 'la vida' por su persona en cada enfrentamiento, sin importar quien esté delante.

Mantener a los Parejo, Gomes, Otamendi, Rodrigo y compañía con sed de triunfo en todos los partidos es deber del preparador, así de rotundo. Presuponer que la motivación es intrínseca en los deportistas que están mejor que bien pagados es no conocer cómo son la mayoría de ellos. Necesitan un líder nato que les guíe, en el que confiar dentro y fuera del verde, por el que partirse la cara aún cuando no les apetece calzarse las botas porque no tienen su mejor día o los pájaros revolotean por sus cabezas. Ese es el detalle que separa a los grandes entrenadores del resto. Nuno ha sabido convencer a la afición, esta hace todo lo que pide, las pruebas están ahí. Se maneja muy bien ante las cámaras y los micrófonos, se ha ganado a gran parte de la prensa -hasta han acuñado el término nunismo-, aunque no lo ha logrado así con sus pupilos.

No cabe duda de que el Valencia es un equipo joven, pero también bastante caro -el cuarto de España- y con calidad de sobra para luchar por la tercera plaza en Liga y algo más. Chirría ver al Espanyol -con todos mis respetos- en semifinales de Copa y no al primer proyecto del magnate Peter Lim. Los che tienen por delante 18 finales, que de jugarlas de la misma forma que ante Atlético, Barcelona, Real Madrid o Sevilla en el presente curso, pueden convertirles en un serio candidato al título. Y no, no me he fumado nada, lo prometo, así lo creo y por eso sigo esperando a Nuno. Y si las jugaran igual que ante los citados rivales y perdiera, no habría reproches porque, para los verdaderos amantes de este deporte, el cómo siempre es lo más importante.

miércoles, 16 de julio de 2014

1 Messi ya no es un perro


Fin del Mundial 2014 y de la posibilidad para Leo Messi de lograr uno de los pocos títulos que le faltan en su palmarés. Mario Götze le dio a Alemania el tetracampeonato ante Argentina en el 113', tras una buena asistencia de Schürrle desde la izquierda. Para atenuar la pena del capitán albiceleste, la FIFA le otorgó el trofeo que le acredita como mejor jugador del torneo, una falacia, una tomadura de pelo que hasta él parecía saber en el momento de recogerlo en la tribuna de Maracaná. Cabizbajo, perdido, quizá indolente, pasota o soberbio, las imágenes de ese instante dan para sacar varias conclusiones y sólo él sabe cuál es la acertada. Sin embargo, una verdad irrefutable es que algo ha cambiado, algo muy importante: no es el futbolista que maravilló a todos, que enmudeció estadios, que atemorizó a sus rivales y a sus seguidores, que era capaz de fintas y eslalons de fantasía, que se dejaba la piel por el juego, por la pelota, por sus compañeros. Messi ya no es el mismo. 

Antonio Cuccitini, abuelo materno del 10 del Barça y Argentina sabía lo que se decía una vez comenzada la Copa del Mundo en Brasil: "Ahora no corre, no me convence. Soy sincero y no me gusta la fanfarronería. Lo veo medio flojo. Tiene que levantar un poco el espíritu". Don Antonio acertó de pleno, como también lo hizo en su día Ángel Cappa dando a conocer su opinión sobre 'La Pulga': "Lo veo un poco apagado. Lo veo cumpliendo su tarea profesionalmente, pero le falta ese amor al juego, esa locura, esa pasión que le hace encarar por izquierdas, por derechas, gambetear a uno, a dos, y eso veo que Messi lo ha perdido". "Es como si llevara 15 años de matrimonio con el fútbol y se ha aburrido", añadió.

Algunos recordaréis una entrada en el blog 'Orsai' del periodista y escritor argentino Hernán Casciari titulada 'Messi es un perro', que más tarde fue convertida en vídeo con mucho éxito por Norberto Jasenson. En ella se compara a Messi y el balón de fútbol con la mascota de la infancia de Casciari, el can Totín, y su esponja. El autor del post define a Leo como un ser extraordinario, puro, que sólo tiene entre ceja y ceja el cuero, que no le importa nada más que jugar, no entiende de leyes, normas, triquiñuelas, amistosos o finales, porque sólo le vale llevar la pelota al fondo de la red, como Totín quiere llevarse la esponja a su sitio una y otra vez. 




"Si lo dejaran, no haría otra cosa. Llevar esa esfera blanca a los tres palos todo el tiempo, como Sísifo. Una y otra vez. Guardiola dijo, después de los cinco goles en un solo partido:

-El día que él quiera hará seis.

No fue un elogio, fue la expresión objetiva del síntoma. Lionel Messi es un enfermo. Es una enfermedad rara que me emociona, porque yo amaba a Totín y ahora él es el último hombre perro. Y es por constatar en detalle esa enfermedad, por verla evolucionar cada sábado, que sigo en Barcelona aunque prefiera vivir en otra parte", escribió el periodista aquel lunes 11 de junio de 2011. El Barcelona venía de lograr en 2009 algo que ningún club había logrado hasta entonces: ganar seis títulos en una temporada. Y firmó más tarde la mejor época azulgrana de la historia. Ha llovido mucho desde entonces.

El contexto hoy es muy diferente. El Barcelona ya no gana y Messi ya no es el hombre perro de Casciari. Ya no quiere a la pelota más a que a nada en el mundo. El chico rosarino muestra con cuentagotas sus habilidades diferentes, ha aprendido a decir dos frases seguidas, es sociable y se ha empapado mucho de la picaresca en el mundo del fútbol y del abuso de la jerarquía en un vestuario. Se ha corrompido, perdió su pureza, esa que puso el mundo a sus pies. 

Muchos leerán esto y podrán decir que no tengo ni idea, que 28 goles en 31 partidos en liga la pasada temporada son números dignos de un superclase como él y que ocho tantos en Champions, otros cinco en Copa del Rey y cuatro en el Mundial bastan para decir que Messi sigue siendo el mismo. Pues no, me mantengo en mis trece. No hay que echar mucho la vista atrás para hacer la comparativa entre el Leo de ayer y el de hoy. Con el de antes sabías que no la perdería, que nadie le pararía, marcaba goles de todas las formas y colores. Con el de ahora cuentas con los dedos de una mano las veces que logra librarse de un rival en velocidad o driblándole y agradeces las penas máximas o los tiros libres en posiciones francas para que vuelva a sentirse el mejor, aunque se engañe.

Siento lástima, porque me gusta mucho este deporte, y por ello prefiero quedarme con "el mejor jugador de todos los tiempos", con el que idolatraba Casciari, con el que dejaba obras maestras en cada estadio, con el de los cuatro balones de oro, con el clon mejorado de Maradona, con el odiado por la Argentina, con el hombre perro que fue, que ya no es y que quizá vuelva a ser.  

 

jueves, 17 de abril de 2014

1 Pablo Torrecilla, el colchonero expulsado de la Fan Zone madridista: "No pensaba que la gente iba a reaccionar así"

El diario AS publicaba en su versión online un vídeo en el que se ve cómo un seguidor del Atlético de Madrid, ataviado con la camiseta de su equipo, es expulsado de la Fan Zone madridista el día de la final de Copa del Rey en la ciudad de Valencia. Su nombre es Pablo Torrecilla, de 22 años y natural de Castellón, un colchonero que no pensó que vestir la camiseta del otro eterno rival del Real Madrid en ese lugar le iba a suponer un problema. 

Pablo, portero de La Pobla Tornesa en Primera Regional, quedó la mañana del día de la final con unos amigos madridistas que venían de la localidad conquense de Canalejas: "Éramos ocho, todos del Madrid excepto mi primo Dani y yo. Ellos querían ir a la carpa madridista y nosotros dos llevábamos la camiseta del Atlético". Una vez en la zona de recreo situada en el Paseo de la Alameda, el castellonense no sintió que su presencia sentara mal: "La gente nos miraba, pero todo bien, nadie nos decía nada, incluso bromeaban. Todos iban a buenas". "La cosa cambió cuando unos pocos empezaron a gritar "¡Indios no!" e "¡Indios y culés, la misma mierda es!" y entonces otros se contagiaron", afirma.

La escena que muestra el vídeo es tal y como la define Pablo, también miembro de la peña del Atlético de Madrid en Castellón: "Se acercó a nosotros uno con una camiseta que ponía Ultras Sur y me dijo que podía quedarme si me quitaba la camiseta y me la ataba al pantalón. Luego llegaron los gritos y los miembros de seguridad nos aconsejaron marcharnos porque no podían garantizar que no nos pasara nada". Pablo, Dani y sus amigos salieron de la carpa y justo en la puerta atendieron a la televisión catalana TV3: "Nos estaban entrevistando para que contáramos lo que había pasado y algunos de los que estaban gritándonos vinieron a apartar el micro y a echarnos de allí". No les quedó más remedio que abandonar el recinto. 

Sin embargo, Pablo y los demás volvieron a la carpa por la tarde, después de comer: "Volvimos, ya sin las camisetas, había mucha más gente, nadie me reconoció y nos quedamos". Cuenta también que vio como echaban a una mujer con la camiseta del Barcelona y a algún otro colchonero. El chico asegura que su intención no era la de provocar, simplemente la de ir con la camiseta de su equipo y culpa de lo sucedido "a unos pocos", ya que el resto de aficionados "normales" del Real Madrid no le dijeron absolutamente nada por llevar la rojiblanca: "Incluso me defendían cuando querían echarme de allí", concluye.


Pablo Torrecilla (d) y su primo Dani. / J. M.

domingo, 6 de abril de 2014

0 Villarreal B-Valencia Mestalla: El Mini Submarino impide al Mestalla salir a la superficie

Segundo derbi de la semana entre blanquinegros y amarillos. Después del que disputaron el pasado miércoles en División de Honor juvenil, llegó otro partido de máxima rivalidad, el Villarreal B-Mestalla en el grupo III de Segunda B. Era un encuentro de urgencias, con los dos conjuntos sumidos en una crisis de resultados. Los amarillos llegaban al choque encadenando 6 jornadas sin lograr la victoria, aunque en puestos cómodos renunciando al 'play-off' de ascenso, mientras que el filial valencianista sumaba 8 partidos sin ganar y colocado en posición de promoción de descenso a Tercera. 

Los tres puntos eran vitales para el cuadro de Nico Estévez, sin embargo volvió a caer y no se mueve en la tabla. No es catastrófico, puesto que aún pueden trepar en la clasificación ganando a Huracán el próximo fin de semana en el Puchades. Situación muy distinta es la que vive el Villarreal B. Los de Lluís Planagumà prácticamente han sellado ya la permanencia en la categoría en un año algo convulso en la cantera amarilla

Juanto marcó las diferencias en el derbi. / futvillarreal.com
El duelo no defraudó en un Mini Estadi que estuvo lejos de su mejor imagen. El nivel de tensión y de revoluciones fue el que se esperaba. La diferencia entre los dos equipos la marcó el ‘hombre gol’. El Mestalla lleva todo el curso añorando uno, mientras que el Villarreal tiene en Juanto a un ‘killer’ de garantías. Ambos se amenazaron en el inicio con llegadas al área. Antes del cuarto de hora, Cámara controlaba un balón en tres cuartos de campo, driblaba a dos contrarios y el tercero que le salió al paso acabó derribándole. La acción supuso un libre directo apetecible para Juanto, que marcó con un gran golpeo de interior. 

El tanto no supuso ningún golpe anímico al Mestalla, que buscaba imponerse en el partido, y solo seis minutos más tarde de encajar el gol, el colegiado señaló penalti por mano de Jurado. La pena máxima la transformó Chumbi sin despeinarse, engañando por completo al meta Zagalá. El empate dio más fuerza todavía a los de Nico Estévez, que estuvieron a punto de marcar el segundo: Álex Cortell conectó un disparo fortísimo, cruzado, que Zagalá mandó a córner con esfuerzo cuando transcurría media hora desde el pitido inicial. Y tres minutos más tarde se produjo la jugada del partido, una combinación ‘made in’ cantera amarilla entre Juanto, Nahuel y Cámara que acabó en gol del último. Con 2-1 en el marcador se llegó al final del primer tiempo. 

En la reanudación el Villarreal B nunca acabó de sentirse cómodo en el césped, fruto del empuje del Mestalla. Aunque los de Planagumà tuvieron la mejor ocasión de sentenciar el partido nada más comenzar el segundo tiempo, pero el disparo de Juanto a pase de Cámara lo salvó Mario Marín casi en la línea de gol. La escuadra de Nico Estévez, voluntariosa, no lograba poner en aprietos a Zagalá. Chumbi lo intentó con un tiro desde la frontal y el Mini Submarino rozó el tercero en el 89’ con un chut lejano que se marchó fuera por poco. 

Ficha técnica:

Villarreal B: Zagalá; Blázquez, Diego Jiménez, Galas, Fran García; Jurado, Sergio Marcos (Borjita, min. 81), Pablo González, Nahuel, Cámara (Felipe Alfonso, min. 71); y Juanto (Espericueta, min. 85).

Valencia Mestalla: Álex; Mario Marín, Kaiser (Mario Arqués, min. 48), Tendillo, Leuko; Álex Cortell, Portu, Molina (Cedrick, min. 68), Sito (Toni, min. 64); Robert y Chumbi.

Goles: 1-0. Min. 15: Juanto1-1. Min. 21: Chumbi, de penalti. 2-1. Min. 34: Cámara.

Árbitro: Navarro Fuentes. Amonestó a los locales Cámara, Jurado, Juanto y Borjita ; y a los visitantes Tendillo, Mario Marín, Portu y Cedrick.

Campo: Mini Estadi.

Entrada: 400 espectadores.
  

Planagumà: "Intentaremos acabar lo más arriba posible"


Lluís Planagumà, entrenador del Villarreal B, que ahora también se encarga de la dirección de la escuela amarilla, se mostró contento por la victoria, aunque lamentó la sensación de inseguridad que tuvo el equipo en algunos momentos del encuentro: "Hemos estado bien, como en los últimos partidos, aunque esta vez acertando en momentos puntuales". También tiene claro cuál es ahora el objetivo del equipo, ya con el 'play-off' de ascenso lejos: "Intentaremos acabar la temporada lo más arriba posible. Nuestro objetivo desde el inicio era intentar competir de la mejor forma, para tener al primer equipo cerca. Mientras pudimos, intentamos estar en puestos de promoción de ascenso, ahora vamos a acabar en el mejor puesto que podamos". 



Estévez: “Sabía que esto no sería un camino de rosas”

El técnico del Valencia Mestalla, Nico Estévez, muy cuestionado las últimas semanas, acabó el derbi confiando en la salvación de su equipo: “Cada semana es una final, acabas fastidiado porque no ganas, pero la semana que viene tenemos otra. Ya sabía a lo que venía cuando firmé por el Mestalla. Nadie me tenía que decir que esto iba a ser un camino de rosas. El Mestalla lleva  los últimos años peleando por no descender, estoy tranquilo con mi conciencia y con el trabajo que hago”. El próximo rival será su antiguo club, Huracán Valencia. 

jueves, 3 de abril de 2014

0 Valencia-Villarreal: máxima tensión en el derbi de juveniles

No es ningún secreto que Valencia y Villarreal se tienen ganas jugando a lo que sea y el derbi disputado en el Antonio Puchades de Paterna entre los juveniles de División de Honor de ambos equipos fue una clara muestra de ello. El encuentro empezó bien, pero acabó mal, como era de esperar, con tánganas incluidas y una polémica agresión final que dejó un borrón en el alirón del cuadro valencianista a falta de dos partidos para acabar la liga. Un campeón que no ha logrado imponerse a los vila-realenses en sus dos enfrentamientos.

Buen ambiente en el estadio de la Ciudad Deportiva del Valencia, más de 1.000 personas se congregaron para ver uno de los mejores espectáculos de fútbol base en la Comunidad Valenciana, demasiados teniendo en cuenta el horario, el día y que había partido de Champions. El consejero delegado del Villarreal, Fernando Roig Negueroles, el vicepresidente José Manuel Llaneza y el presidente Fernando Roig no quisieron perderse la cita y la vivieron con tensión. También estuvo presente en la primera mitad el futbolista Ricardo Costa y en las gradas se sentaron Pep Serer, el ex entrenador del Villarreal C Eder Sarabia, el próximo director de la cantera del Villarreal y técnico del filial del Submarino Lluís Planagumá, el entrenador del Valencia Mestalla Nico Estévez, Curro Torres, Angulo... Muchos rostros conocidos, representantes y ojeadores. Un día bueno de fútbol. 


Fernando Roig (i), José Manuel Llaneza y Roig Negueroles.
El duelo mostró a dos equipos muy distintos: el Valencia experto y contundente de Baraja contra la creatividad y descaro del Villarreal de Javi Sanchis. A los blanquinegros les valía la victoria y el empate para proclamarse campeones de liga, mientras que los amarillos necesitaban sumar los tres puntos para poder dar caza a la segunda plaza que ocupa el Levante y que da acceso a la Copa del Rey.

Los pupilos del 'Pipo' Baraja empezaron con buen pie, con más hambre, teniendo su mejor opción en las botas de Nacho Gil, cuyo disparo se marchó fuera rozando la escuadra de la portería amarilla. El Villarreal entró en calor paulatinamente, haciéndose con el mando del juego, aunque con escasas oportunidades de marcar. Su goleador, Mario, puso en serios aprietos al meta local Héctor, que mandó a córner el balón sacando una buena mano ante el disparo del delantero. Luego Manu estuvo a punto de enviar el esférico al fondo de la red con un libre directo y la réplica valencianista la dio Borja, pero no estuvo acertado dentro del área.

Ya en la segunda mitad, la inercia de los primeros 45 minutos llevó al Villarreal a seguir mandando con la pelota ante un Valencia que flojeaba en defensa y permitía a los jugadores amarillos enlazar jugadas en la frontal de su área. Pedro, Manu, Javi y compañía llevaban de cabeza a sus rivales tirando de osadía y verticalidad. El Valencia, por su parte, intentaba llegar al área de su archienemigo con un fútbol menos elaborado, cargando el juego sobre su pichichi Borja, ausente. El partido llegaba a su fin y se iba caldeando. Los de Sanchis se volcaron en ataque y tuvieron el partido en las botas de Mario, que mandó al larguero una excelente asistencia de Madger, rasa, con fuerza, al primer palo cuando corría el minuto 89.

La polémica

Un par de entradas fuertes, algún encontronazo y los locales intentando perder tiempo, desencadenó la primera tángana. El local Peralta, que había saltado al campo hacía pocos minutos, veía la roja directa por agredir a Miguel. El choque estaba en el tiempo de descuento, casi muerto, aunque ninguno de los equipos renunciaba a llevarse la victoria. El empate hacía campeón al Valencia y prácticamente borraba todas las opciones del Villarreal de alcanzar el segundo puesto, poniéndose a tres puntos del Levante, con el goal average particular perdido y restando dos partidos de competición.

Con el pitido final la euforia se apoderó del Valencia, pero Peralta tenía una cuenta pendiente con Miguel y al saltar al campo para celebrar el título le dio un codazo en el pecho al lateral amarillo. El línea tomó nota y el valencianista podría ser sancionado con varios partidos. Los nervios afloraron y a punto estuvieron de llegar a las manos los jugadores de ambos conjuntos, por suerte mediaron los cuerpos técnicos y los entrenadores para que nadie perdiera los papeles. 

La agresión del jugador valencianista no pasó desapercibida para Fernando Roig Negueroles, que reclamó explicaciones a pie de campo, mostrando su malestar con lo sucedido. Al final, el Valencia es el merecido campeón de liga en el grupo VII de División de Honor juvenil. El Villarreal, por su parte, dice adiós a sus aspiraciones por disputar la Copa, pese a que las matemáticas no le dan la espalda, y lamenta su mal inicio de temporada motivado por una mala planificación.     

Ficha ténica:

Valencia: Héctor; Nacho Vidal, Tendillo, Fran López, Fran Martínez; Tropi, Fernando Cano (Rulo, m. 88); David Martínez (Sito, m. 58), Vicent Albert (Maiki, m. 71), Nacho Gil; Borja (Peralta, m. 82).

Villarreal: Borja; Miguel, Charli, Juan, Javi; Manu (Nacho, m. 79), Víctor (Aleix, m. 66), Iván, Pedro (Madger, m. 66); Miguel y Mario.

Árbitro: García Gallegos. Amonestó a los locales Fran Martínez, Borja y Rulo; y al visitante Víctor. Expulsó por roja directa al local Peralta (m. 94).

Campo: Antonio Puchades.

Entrada: 1.000 espectadores.

Los jugadores del Valencia mandaron ánimo al lesionado Carlos Perales.

Los futbolistas del Villarreal apoyaron a su compañero Arnau, lesionado.






Miguel, tendido en el suelo tras la agresión de Peralta.





lunes, 3 de marzo de 2014

0 Se les rompió el fútbol de tanto usarlo

Se les rompió el fútbol de tanto usarlo. De tantas posesiones sin medida. De darse por completo a cada carrera, se les quedó en la mano un buen día. Se les rompió el fútbol de tan grandioso. Jamás pudo existir tanta belleza. Las cosas tan preciosas duran poco, jamás duró una flor dos primaveras. Nos enamoramos de ellos por mucho tiempo, disfrutábamos como niños. Jamás pensamos nunca en el invierno, pero el invierno llega aunque no quieras. Y una tarde gris frente al televisor, sentimos un crujido frío y seco. Cerramos nuestros ojos y pensamos: "Se les rompió el fútbol de tanto usarlo". 

Esta versión es la que hubiera hecho Rocío Jurado después de ver el juego del Barcelona con el Tata a los mandos. Cuán grande y poderoso puede ser un equipo y cuán pequeño y débil puede tornarse. Son ciclos, es ley del deporte... Cualquier explicación no evita la pena que puede sentir un aficionado al balompié que ve y comprueba en lo que se ha convertido el juego azulgrana. Escribo esto después de una victoria con goleada al Almería en el Camp Nou, con el equipo a un punto del liderato, clasificado para la final de Copa y con un pie en cuartos de Champions League, ¿contradictorio? Para nada. 

Guardo a buen recaudo todos los vídeos que recogen los logros de la era Guardiola, porque cualquiera que adore este deporte debe tener esos momentos como ejemplo de lo más cercano a la perfección. Porque eso, señores, es la forma más perfecta en la que se puede jugar a la pelota. Los errores eran prácticamente inexistentes, sólo el juego aéreo se les hacía pesado, sólo eso. Todos sabéis lo que proponían, cómo lo proponían y los resultados que obtenían. Y hoy eso se acabó, murió con la marcha de su ideólogo, pereció con el adiós del mentor. No volverá, era escéptico, pero no creo que mis ojos vuelvan a ser testigos de algo semejante. Ojalá no esté en lo cierto, por mi bien y por el de este deporte.

¿Qué queda de ese equipo? Los nombres, sólo los nombres. Esas piernas ya no son capaces de ahogar al adversario con una presión atroz, de derribar muros con asociaciones imposibles, de golear hasta la extenuación como si no hubiera mañana. Sólo quedan los nombres, que no es poco, porque siempre les podremos agradecer todo lo que nos dieron, no más. Por eso estoy triste, en el sentido más ínfimo de la palabra, sufro viendo cómo se desenvuelve ese grupo ahora, viendo cómo padecen intentando recuperar su don. Él se marchó a otra parte, les dio la espalda, no les pertenece. Que no sigan buscándolo porque no lo van a encontrar, aunque digan, aunque hablen. Es hora de volver al origen, de ir al punto de partida teniendo como referencia aquellos momentos históricos, aquellos años mágicos, siendo conscientes de que los comienzos siempre son duros y que costará. No caben parches que únicamente sirven para alargar la agonía, hay que vaciar el cubo, limpiarlo y volver a llenarlo.

Toca tomar decisiones importantes, mover ficha. El fracaso puede convertirse en el mejor amigo de este Barcelona, un golpe necesario que le mande al barro, lo ensucie y le obligue a limpiarse. El equipo sobrevive en todas sus competiciones, aguanta pendido de un cordel muy fino, que puede romperse en un santiamén. Eso no es nada bueno. Ese no eres tú, Barça, no engañes, asúmelo. Parecerá pronto para escribir esto, pensaréis algunos mientras os apoyáis en la estadística y los números. Sin embargo, lo cierto es que, para tristeza de todos, a este equipo, definitivamente, se le acabó el fútbol de tanto usarlo. 


                           

martes, 25 de febrero de 2014

0 Todos están 'happy'

La alegría va por barrios y da la casualidad que todos están ahora en fiestas. Blanquinegros, azulgranas y amarillos andan con la sonrisa en la boca a todas partes. El 'efecto Pizzi' ya no es fruto de un momento puntual, sino que ha calado hondo en el Valencia. Lo mismo ocurre con Caparrós en el Levante, que mientras más se especula con su futuro mejores resultados obtiene y ya toca con los dedos el objetivo de la permanencia. Y el Villarreal está en las mismas, después de dos derrotas consecutivas en liga, supo reaccionar en un campo complicado como es Cornellá y retornó a la senda de la victoria apostando por la cantera.

Escucho con frecuencia en boca de aficionados contrarios al Submarino que Villarreal es la ciudad 'happy', porque no hay problemas y todo es de color de rosa. Bueno, es verdad en cierto modo, el equipo, saneado económicamente, ha seguido progresando en el aspecto deportivo, está anclado en puestos de Europa League y encima se gusta con el balón en los pies, otorga confianza a los jóvenes y le da resultado. Poco más se puede pedir. En el sureste de la provincia de Castellón está todo en orden y andan al acecho de la cuarta plaza que da acceso a 'Champions' la próxima temporada. 

Al Valencia me lo han cambiado. Ahora no se pone en duda la profesionalidad de nadie. Todos valen, todos saben a lo que juegan, todos reman en la misma dirección y ahí están los resultados. Mestalla está entregado, entusiasmado y eufórico, por mucho que le pese al 'Lagarto'. Hasta los fichajes que iban camino del contenedor de la basura resuelven partidos y a los que se han ido nadie les echa en falta, ni los reclamarán, espero. Lástima el pésimo inicio de temporada de la mano de un Djukic desbordado, si no, los puestos europeos estarían a menos de ocho puntos o se hablaría de cotas mayores. Por otra parte, lo deportivo eclipsa al tema de la venta del club. Buena noticia.

El Levante juega más bien mal, pero saca los partidos adelante y suma. Para eso ficharon a Caparrós, él nunca se ha escondido. No se pone colorado planteando partidos renunciando a elaborar fútbol, lo de ganar de cualquier manera es su lema, lícito. Recuerdo aquella rueda de prensa cuando era entrenador del Athletic de Bilbao en la que le dijo a un periodista crítico con el juego de su equipo algo así como "los números están ahí, chico" y no hay tu tía. Pues eso. A los granota todavía les queda un poco para asegurar la permanencia y están a 10 puntos de Europa. Keylor Navas es su seguro de vida, hecho que parece no haber pasado desapercibido en el Villarreal, que piensa en él como recambio de Asenjo, cedido por el Atlético hasta final de temporada.

Así están las cosas a estas alturas, después de 25 jornadas de liga disputadas y a falta de 13 para el final de curso. Ahora todos están 'happy', no solo los groguets. Que dure.


              
 

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