jueves, 14 de febrero de 2013

1 La alegría de Castalia

La tristeza hizo acto de presencia en el Club Deportivo Castellón desde que los problemas económicos le azotaron. Los orelluts ansiaban encontrar una vía de escape en el terreno de juego, donde su escudo y sus colores no están manchados. Que fuera en Tercera División no representaba demasiado problema. Para que las buenas vibraciones se apoderasen de la afición tuvo que aterrizar en Castalia un futbolista distinto, el pelotero que todo conjunto necesita, el del quiebro difícil, el descaro exagerado y la verticalidad como único sentido a su juego. Cinco minutos en pretemporada frente al Puzol bastaron para que me diera cuenta de que los albinegros habían acertado con su incorporación. Saltó al verde del Claramunt, comenzó jugando por la izquierda, pasó a la derecha y acabó apropiándose del balón como enganche entre el centro del campo y la delantera. El equipo, que hasta su salida andaba aturullado, venció. Entonces supe que Charly (Valencia, 1987) iba a convertirse en pieza fundamental del conjunto de Fernández Cuesta. Sería una de las principales causas de la recuperación anímica de la grada. Castalia le quiere y él adora ese estadio. 

Charly en el duelo contra La Nucía.
Carlos Gracia Martí, 'Charly', fue uno de los niños del torneo de Brunete, el de Canal Plus, donde dicen que nacen las estrellas del mañana. Llegó hasta allí en edad alevín defendiendo los colores del Valencia Club de Fútbol. Antes había jugado en el Almenara con chicos tres años mayores, era prebenjamín y sus compañeros benjamines de segundo año. El balón era una prolongación de su cuerpo, no hacía otra cosa en la calle. Así se forjaban los futbolistas antes, no tanto en estos días. Veía los partidos del Club Deportivo Acero desde la casa de su abuelo Enrique en el Puerto de Sagunto, situada justo detrás del estadio Fornás. A él le debe todo lo que es como futbolista y a Ricardo Arias, López Ufarte y Emilio Fenoll su progresión en el terreno de juego. Sobre todo reserva un recuerdo especial para el último, mítico atacante valencianista y exjugador albinegro, entre otros equipos.   

Que servía para el fútbol era un hecho y el Villarreal le hincó el diente. Como amarillo jugó un campeonato de España cadete, aunque esa etapa no le transmite buenas vibraciones, ya que Paco López, actual técnico del Valencia Mestalla, le relegó a un segundo plano siendo juvenil. Entonces volvió a su primera casa, el Almenara, con quien ascendió a Preferente. Benidorm fue su siguiente parada en Segunda B, coincidiendo también, desafortunadamente para el mediapunta, con López. A punto estuvo de firmar con el desaparecido Excelsior de la Jupiler Pro League (primera división belga), pero las negociaciones no fructificaron. En la Marina Baja vieron jugar a Charly durante temporada y media, más tarde fue cedido al Onda. Llegó al Levante B con 24 años y el curso pasado consiguió el ascenso a Tercera con el Burriana. Al comienzo de la presente campaña se comprometió con el Saguntino como una apuesta fuerte de Ximo Badenes, pero la llamada del Castellón fue un caramelo que se resistió a rechazar: "Soy de aquí, he vivido el club y la idea de jugar en Castalia era la mejor forma de sentirme futbolista. No era una cuestión de dinero", afirma.

Sentimiento albinegro

Tiene 26 años recién cumplidos y para él el Castellón "es el primer equipo de la provincia", cree que tiene "más masa social que el resto" y que su afición "merece que el club esté, como mínimo, un par de peldaños más arriba". Cuando le preguntas sobre su técnico actual, Fernández Cuesta, no repara en elogios: "Es el mejor entrenador que he tenido, nos conoce a todos, al equipo y a la categoría. No es peloteo. Como persona es también muy bueno".

Así celebró Charly su gol ante el Saguntino.
Los albinegros han experimentado una notable mejoría desde el inicio de campaña hasta la fecha, metiéndose en puestos de promoción de ascenso a Segunda B. "Hacía falta tiempo, éramos muchos jugadores nuevos, no nos conocíamos y necesitábamos adaptación. Aunque la gente se impacientó, sabíamos que íbamos a estar donde estamos. Ahora, a morir". Si su sentimiento por el club es profundo, también lo es su afán de revancha. Está dolido con parte de la afición del Burriana, con los que le insultaron en el choque de la primera vuelta. Hizo todo lo posible por jugar contra ellos a pesar de salir de la peor lesión de su carrera, que se saldó con 16 puntos en su rodilla derecha: "Nunca he tenido lesiones importantes, el choque contra la valla ha sido la más grave. Menos mal que no me cogió ni ligamento ni tendón. Tenía que jugar contra el Burriana como fuera". Buscó su venganza personal y la consiguió, su equipo ganó por goleada, disfrutó de minutos y marcó ante un conjunto en el que conserva buenos colegas como Carlos Casanova, Postín, Castell, Víctor Albalat o Víctor Rubio.

Es un chico sencillo, humilde, sin ídolos. Asegura que "nunca" se ha fijado en alguien, aunque ha jugado con futbolistas de nivel como Marquitos, Aarón Ñíguez, David Silva o Vitolo y se ha enfrentado al Barça de Messi en inferiores. Del Castellón le "han sorprendido porque no les conocía" Marc Trilles, Álex Felip y Jordi Marenyà. En cuanto a los momentos que considera más relevantes en su carrera destaca el ascenso a Tercera con el Burriana, su primer gol en Castalia contra el Acero y partidos con la elástica albinegra ante Villarreal C, Novelda, Borriol y Saguntino. Su peor recuerdo lo tiene claro y muy reciente: "El domingo 27 de enero, el partido contra el Llosa, por la lesión". Cree que el tren que lleva a jugar en categorías superiores ya pasó pero deja un atisbo de esperanza para que retorne: "Ahora mismo el fútbol es para los jóvenes. Si me lo hubiera tomado más en serio antes quizá sí. Es mucho soñar, si logro estar más arriba que sea con el Castellón. De todas formas en esto del fútbol nunca se sabe".

La saga continúa, y es que Rubén, su sobrino, sigue sus pasos. Juega en el Villarreal y no suele perderse los partidos de su tío: "Es muy parecido a mí. Le doy consejo, que mueva más el culo y que pida más el balón. Suele hacerme caso", dice orgulloso. El futuro del pequeño de 11 años está por ver y el presente de Charly es de sobresaliente. Además lleva siete goles esta temporada y  todavía quiere "más". Un prototipo de futbolista muy valorado que ha devuelto la alegría a Castalia.


 

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