viernes, 7 de junio de 2013

0 La historia de John Clarkson

Se dice de él que es el Piterman del fútbol regional valenciano. Sabemos que se llama John Clarkson, que es escocés y que ha dirigido a fuerza de billetera a Benissa, Crevillente, Catarroja y por último al Ontinyent. Empezó en Preferente y ha escalado hasta Segunda B. ¿Cuál es su tope? ¿Por qué invierte su dinero en fútbol? ¿Qué imagen ha dejado en los clubes por los que ha pasado? ¿A qué se dedica? ¿Cuáles son sus métodos como entrenador? Intento responder a estas preguntas y a otras, contar la historia de uno de los personajes con mayor notoriedad en el panorama futbolístico de la Comunidad Valenciana a través de algunas personas que se han cruzado en su camino. El manager ha anunciado que estará apartado de los terrenos de juego la próxima temporada. 

John Reid Clarkson (Escocia, 30 de septiembre de 1956) irrumpió en el fútbol regional valenciano en el curso 2009-2010. Cogió las riendas de la Unión Deportiva Benissa en el Grupo IV de Preferente a base de talonario. Un equipo que se veía condenado a la desaparición. Se proclamó campeón de liga como manager general, su cargo predilecto, quedándose a las puertas de subir a Tercera. Después decidió cambiar de aires y el primer equipo se diluyó.

La campaña siguiente (2010-2011) volvió a encabezar el proyecto de otro club, el Crevillente, en el Grupo VI de Tercera División. Consiguió la permanencia en la categoría, quedándose lejos de la promoción de ascenso y llegando a octavos de final de la Copa Federación a nivel nacional tras proclamarse campeón en la fase autonómica. 

Un curso más tarde volvió a campeonar, también en Tercera, pero esta vez con el Catarroja, aunque no pudo ascender a Segunda B. Esta temporada rescató al Ontinyent en la categoría de bronce, un peldaño más arriba y, con intriga, logró la permanencia. 

Su modus operandi es siempre el mismo: busca un club con problemas económicos, lo rescata poniendo dinero de su bolsillo y adquiere plenos poderes. Elige a su staff técnico y confecciona la plantilla a su antojo. Él se lo guisa y se lo come, sólo necesita acordar previamente las condiciones con la entidad y un entrenador que esté dispuesto a permanecer en un segundo plano para que pueda sentarse en el banquillo a dar instrucciones, ya que carece de titulación. 

Los que le conocen dicen de él que "es un loco del fútbol" al que "hay que saber manejar, que "es buena persona, pero tiene genio" y que "le cuesta fiarse de la gente". Sin embargo, también afirman que que si adquiere confianza con alguien "puede ir con él al fin del mundo". Esa es la relación que ha mantenido el británico con el agente de jugadores Vicente Floro, hijo del entrenador Benito Floro. Van de la mano desde hace cuatro temporadas. Se conocieron en la etapa de Clarkson en Benissa: "Empezó a ver jugadores para firmar allí y varios de ellos me pidieron que negociara el contrato con John. Entonces me propuso que le ayudara a confeccionar la plantilla", asevera el representante. En el mundillo del fútbol es Floro quien le conoce mejor, es su asesor, su mano derecha.

Clarkson, a pie de campo.
El magnate del fútbol regional valenciano sabe lo que es dar patadas al balón. Ha competido en ligas semiprofesionales en Escocia y Sudáfrica. Ahora mismo también figura como manager general del Tiverton Town FC, equipo amateur que compite en la Southern League Division One, octava en el escalafón de ligas inglesas. Recibe el tratamiento de Regional Preferente. Como es obvio, no desempeña su cargo activamente, aunque, según Floro, "está en la reserva".

No existen dudas acerca de que a Clarkson le va bien en lo económico. Es propietario y gestiona Amber Care (East Anglia) Ltd. junto a su esposa Susan. Se trata de una cadena de residencias (siete, en concreto) situadas al este de Inglaterra para personas de la tercera edad y con dificultades de aprendizaje o autismo. 

Es un enamorado del balompié y un tipo bastante peculiar. Apenas chapurrea el castellano y sus ruedas de prensa son en un spanglish que resulta simpático. Como lo fue el mini reportaje que le dedicó La Sexta en noviembre de 2012. En él destacaban que John es "el único míster del mundo que paga por entrenar". Existe una cuenta que le parodia en Twitter, @johnclaxon.

                            

Descanso obligado

Culminada la presente temporada y tras sufrir para salvar al Ontinyent en Segunda B, donde se ha marcado su tope por el momento, Clarkson se ha visto obligado a aparcar el fútbol durante un tiempo. Lo adelantó en el programa Golsmedia de Mediterráneo TV. La causa de su retiro indefinido es la enfermedad que padece su hijo, por lo que vivirá a caballo entre España e Inglaterra, ya que es en tierras inglesas donde debe recibir las atenciones necesarias.

            

En un principio se rumoreaba que John seguiría ligado al club de alguna forma, sin embargo el manager no mantendrá ningún vínculo con el Ontinyent la próxima campaña: "He acabado el año muy contento por la permanencia, pero es imposible que pueda seguir entrenando en España sin la titulación. Este año espero tener el título de entrenador, lo cursaré en Irlanda. La Federación me ha puesto muchos problemas esta temporada", afirma. Por otra parte, también admite que su deseo es volver al Ontinyent: "Es posible que vuelva al Ontinyent en Segunda B, al menos eso espero. La gente del club es fantástica, Luis Ortiz (presidente) es fantástico y toda la junta directiva".

Lamenta que la situación económica en el fútbol actual pase por su peor momento: "Los clubes prometen cosas que luego no cumplen, se necesita más ayuda", asevera. También recalca en su "hasta luego" que está "muy agradecido" por el recibimiento que ha tenido en los equipos por los que ha pasado.

Técnico discutido, pagador intachable

La irrupción de Clarkson en el fútbol valenciano ha generado críticas y elogios. Lo cierto es que no ha caído bien en los equipos a los que no ha echado el guante. Su nula formación como gestor de vestuario, sus métodos de entrenamiento algo desfasados y su manera de llegar a los clubes con el cheque en la mano, haciendo realidad sus caprichos, despierta todo tipo de opiniones. Y es que el escocés, arraigado a una concepción futbolística muy distinta a la española, respeta el trabajo de su cuerpo técnico hasta cierto punto. Le da libertad para trabajar, pero en cuanto las cosas no funcionan coge las riendas y lo hace todo a su manera.

Es serio y cada miembro de la plantilla que está a su cargo recibe su sueldo cuando y como toca. Nadie rechista en ese aspecto, y si se percata de que el rendimiento de un jugador está por debajo de su nivel es claro: o cumple, o tendrá que buscarse la vida en otro club. Para eso es tajante. Se caracteriza por tener poca mano izquierda con sus pupilos.

                          

Llegada a Benissa

Benissa es la localidad donde reside John Clarkson en España, situada en la costa de Alicante. Nadie en la zona conocía la pasión del escocés por el fútbol hasta que inició unas obras de remodelación en su casa hace cuatro años. Fue entonces cuando Eduardo Avilés, por aquél entonces presidente de la Unión Depotiva Benissa, conoció a John por medio de un primo suyo que trabajaba en una fábrica de mármol. Conectaron casi de inmediato. El club se hundía económicamente y Clarkson prometió salvarlo. Avilés insitió en que no tenían dinero, a lo que el británico contestó con un "no hay problema".

Era la temporada 2009-2010, el equipo había ascendido hacía dos campañas a Preferente de la mano del técnico Manolo Martínez. La directiva decidió renovarle para que continuara al frente del equipo, se lo había ganado. El conjunto no comenzó mal su andadura en la categoría, el curso del ascenso acabó décimo tercero consiguiendo la permanencia.

La aparición en escena de John repercutió negativamente en Martínez, que tuvo que marcharse para cederle su puesto la temporada siguiente con sólo cinco jornadas disputadas. "Estas cosas las había visto en categorías superiores, pero en Preferente nunca. Si el dinero hace que pueda entrenar, adelante", afirma el entrenador. "Me propusieron que me quedara para estar en un segundo plano y no lo hice. Ha habido otros entrenadores que sí lo han hecho, es una manera de ganar dinero", concluye.

La Unión Deportiva Benissa se volatilizó cuando Clarkson dijo adiós. No fue su culpa, la entidad arrastraba deudas importantes para un club de Preferente, fruto de una mala gestión anterior. Ese año quedaron campeones de liga en el Grupo IV.

Siguiente parada: Crevillente

Vicente Floro se encargó de negociar con los clubes interesados en John tras su paso por la UD Benissa. Su idea era subir un nivel, por lo que respondieron sólo a clubes de Tercera. El Catarroja se convirtió en la opción preferencial para el escocés, pero se cruzó una oferta del Torrevieja. Llegaron a un acuerdo verbal, sin embargo, en el momento de firmar el contrato, Clarkson no aceptó las condiciones. "Pretendían que se hiciera cargo de todas las deudas del club", afirma Floro, y ese no erael trato al que habían llegado.

Clarkson levantando un trofeo con el Catarroja.
Se echaba encima la temporada y John quería entrenar, se acababan las opciones. Entonces apareció la figura de Armando Gasch, ex jugador del Crevillente y ahora directivo, que srivió de enlace entre Clarkson y la entidad. Los crevillentinos estaban al borde de la desaparición y les urgía encontrar un salvavidas. Las dos partes llegaron a un acuerdo a una semana de empezar la competición en el grupo VI de Tercera.

El inicio liguero fue complicado y se reforzaron en el mercado invernal. Acabaron firmando la mejor temporada de la historia del Crevillente en la categoría. Finalizaron la campaña 2010-2011 en séptimo lugar con 54 puntos. Además, llegaron a octavos de final de la Copa Federación en la fase nacional tras proclamarse vencedores en la autonómica. Una vez terminada la temporada, John volvió a tomar la decisión de marcharse. La ayuda del ayuntamiento iba a ser menor, necesitarían más patrocinadores y la masa social no acompañaba. Se acabó el filón británico.

Catarroja, el mejor año

El coqueteo de la temporada anterior se convirtió en relación en la 2011-2012. El Catarroja y John Clarkson comenzaron juntos una película que tendría un final feliz. El escocés ya tenía credibilidad, su solvencia económica estaba contrastada. El año fue espectacular, el mejor desde que metiera la cabeza en el fútbol valenciano.

La afición del Catarroja se entregó al escocés.
Tuvieron tiempo de sobra para confeccionar una plantilla de garantías, con muchos de los mejores jugadores de la categoría, y todo les fue a pedir de boca. Todo, salvo el play-off de ascenso. El Catarroja cayó en la última ronda contra el Tudelano, quedándose a las puertas de promocionar a Segunda B. Rubén Albés, primero, y Paco Cuenca, después, fueron los entrenadores que trabajaron junto a Clarkson ese curso en el Mundial 82.

Albés apenas duró mes y medio, ya que decidió embarcarse en la aventura marroquí de Benito Floro como segundo entrenador del Wydad. Paco Cuenca cogió el testigo y permaneció al lado de Clarkson en el banquillo durante el resto de temporada. "Es un hombre en el que se puede confiar al cien por cien, todo lo que promete lo cumple, es un loco del fútbol, de los que dedica las 24 horas por y para este deporte", señala Cuenca. El ex técnico del Dénia estuvo "muy a gusto" durante su etapa con John y no continuó porque su prioridad "es ser primer entrenador y no segundo". Cuando se le pregunta por alguna anécdota con el escocés Cuenca ríe y habla de la barrera del idioma: "Al principio tenía problemas para entender algunas frases que utilizaba, no se maneja bien con el español, pero a base de pasar tiempo con él ya sabía lo que me quería decir. También me ayudó a perfeccionar mi inglés".

Finalmente, el empresario también optó esta vez por abandonar el Catarroja alegando las mismas causas que en Crevillente. Sin apoyo económico, buscaría cobijo en Segunda B.

Ontinyent, su mayor reto

Vicente Floro y John Clarkson sondearon inicialmete para la campaña recién concluida (2012-2013) una posibilidad contractual con el Dénia de Tercera. Al final, la única vía real acabó siendo el Ontinyent, un equipo en horas bajas, afectado por las deudas. Iba a ser su máximo desafío futbolístico, en Segunda B (Grupo III). Clarkson adelantó al club de la capital de La Vall d'Albaida un total de 175.000 euros para que liquidara las deudas con sus jugadores y pudiera así competir en la categoría de bornce.

Se hizo cargo de la mayor parte del aval que necesitaba el club y evitó su desaparición. El escocés se arriesgó y apostó fuerte por el equipo. Formó su cuerpo técnico, fichando a Antonio Madrigal, un crack del fútbol regional valenciano que tuvo a sus órdenes en el Catarroja, como preparador físico y a Julio Calatayud,"Píter", como segundo entrenador. El año ha sido duro en una categoría difícil, el Ontinyent logró la permanencia en la última jornada con un empate en casa del Binissalem (1-1).

Enrique Álvarez, "Kikín", es uno de los pesos pesados en el vestuario del Ontinyent, ha cumplido cinco años en el equipo, y comenta que la adaptación a la forma de entrenar de John fue costosa: "Estábamos acostumbrados a una metodología de trabajo diferente y tardamos un poco en adaptarnos a la suya". "En lo económico ha respondido muy bien, aunque en lo deportivo ha sido un año complicado", asegura. Tras la marcha del escocés, "Kikín" espera que no haya problemas para que el equipo continúe en Segunda B: "Hay algo de incertidumbre, aunque creo que la gente que se va a quedar es seria y trabajadora y no habrá problemas". Tambien deja claro que la aparición de Clarkson en el club fue una gran noticia: "El año pasado llegué a estar seis meses sin cobrar y eso este año ni se nos pasaba por la cabeza que ocurriera. John rescató al Ontinyent y por eso debemos estar muy agradecidos".

Además, en este curso es cuando ha salido a relucir la versión más auténtica de John Clarkson, protagonizando grandes momentos en el campo y ante los medios de comunicación. Ha dejado anécdotas, como la que protagonizó en su visita al Olímpic de Xàtiva. Fue expulsado y no pudo ver la segunda parte del partido, luego en rueda de presa sólo comentó los primeros 45 minutos. O la sonada denuncia de uin intento de soborno sobre uno de sus jugadores por parte del Nástic de Tarragona.

           

Así es John Clarkson y esta es su trayectoria hasta el momento en el fútbol valenciano. La próxima temporada no se le verá por los campos del Grupo III de Segunda B. Le gustaría que su ausencia no se dilatara mucho más en el tiempo. Es auténtico, peculiar y necesario en esta época tan negra y en un mundo en el que los hombres de palabra brillan por su ausencia. El escocés ha demostrado que sí lo es, volverá con el título de entrenador bajo el brazo y con ganas de alargar su historia en la Comunidad Valenciana. 

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